miércoles, 27 de julio de 2011

De ideologías y otras yerbas

La izquierda, la derecha, el centro, los conservadores, los liberales, los anarquistas, los comunistas, toda linda gente(?).

El furioso capitalismo se ha llevado puesto muchas cosas en su frenesí por máximizar el beneficio al menor costo posible. Es el padre de las estructuras funcionales pero sin vuelo estético, de hombre como lobo del hombre llevado al extremo y el responsable de la muerte de las ideologías puras como tales. La caída del muro de Berlín generó que las ideologías de izquierda tuvieran que pasarse al bando ganador pero intentando conservar su escencia mientras que la brutales crisis del sistema hicieron que los más furiosos librecambistas aceptaran una intervención del estado, asi sea como un mero garante o regulador externo de la economía.
Decir que las ideologías puras ya no existen es pararse en un lugar tán común como decir que todas las ideologías extremas, sean de derecha o izquierda en un punto se terminan tocando.

Partiendo de estas verdades de perogrullo repetidas hasta el cansancio quiero hacer un análisis 100% personal y sin ningún tipo de rigurosidad histórica de la utilización actual de términos como "Facho" o "Nazi", dos términos que han desandado el camino de la historia de la mano, a pesar de tener sutiles diferencias, por el sólo hecho de haber definido a los miembros de los partidos aliados en una de las tragedias más grandes de la historia.

Cuando apuntamos nuestro dedo acusando a alguien de Nazi o Facho lo estamos definiendo como alguien racista y discriminador que pone a su raza o condición social por sobre los demás. Pero especialmente lo estamos acusando de tener una ideología de derecha.

Aquí es donde la contradicción nos golpea. Las bases del Nacionalsocialismo y el Fascismo se pueden explicar fácilmente en un socialismo moderno: vivir con lo propio, inclusión social, proteccionismo, sindicalización del trabajador y desarrollo humano.

El enemigo era la Rusia revolucionaria, pero la pelea no era ideológica sino territorial al disputarse ambos un continente acotado como Europa en la cual claramente no había espacio para dos Imperios. La guerra no fue una ideológica, era una lucha de una centroizquierda contra una extrema izquierda con más puntos en común que diferencias.

Ahora llegamos al tercero en discordia que casualmente era otro imperio en expansión que encontró la excusa ideal en Pearl Harbour para meterse en una lucha en la que esperaba ansiosamente participar. El problema fue que se vieron obligados a participar en el lado que menos los representaba.

La Alemania de principios de siglo tenía mucho en común con el EEUU contemporáneo: la industria de la guerra como salida de sus crisis, un estado de bienestar y la creencia de que una raza es superior a la otra, ya que mientras Alemania encerraba a sus judíos en ghettos y los mandaba a campos de extermino, los EEUU no permitían a los negros acceder a estudios superiores o adquirir armas, la prioridad en el transporte público la tenían los blancos y en el sur conservador señores de blancas capuchas ajusticiaban afroamericanos sin juicio previo con la venia del partido conservador, la iglesia anglicana y la NRA. Pero no sólo el sur era racista y conservador, en el norte los inmigrantes irlandeses e italianos se amontonaban en ghettos y no podían conseguir un empleo por el sólo hecho de ser católicos.

Tras exponer esta breve teoría que, como ya fue aclarado, no tiene nigún tipo de rigurosidad histórica y es ampliamente discutible volvemos al tema que nos ocupa: La etimologización de las palabras Facho y Nazi y su uso en la actualidad. Teniendo en cuenta la amplitud del término se puede acusar a cualquiera: Al socialista desde el punto de vista ideológico, al racista desde el punto de vista cultural y al liberal desde el punto de vista económico.

El ejemplo ideal en la Argentina esa esa corriente tan amplia como polémica como es el Peronismo en el cual se ven las bases ideológicas de corte socialista, un estado policial en el cual los grupos de choque sindicalistas eran funcionales a un estado de corte policial que nada tenía que envidiarle a las Camisas Negras del Duce. Este mismo movimiento político también tomaba cosas de la teoría económica norteamericana, industrialización y proteccionismo puertas adentro y libre cambio puertas afuera.

Después de la guerra, EEUU encontró que necesitaba un nuevo enemigo y decidió que el Comunismo era el enemigo. Ahí comienza una nueva historia, pero a los fines de la etimologización de la palabra facho ya no nos sirve.

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